A veces no nos dan a escoger entre las lágrimas y la risa, sino sólo entre las lágrimas, y entonces hay que saberse decidir por las más hermosas.
Desprecia al hombre orgulloso que se avergüence de verter lágrimas.
Las lágrimas son inútiles, a menos que esté el marido presente para verlas derramar.
Dos especies de lágrimas tienen los ojos de la mujer: de verdadero dolor y de despecho.
Cada lágrima enseña a los mortales una verdad.