Las leyes inútiles debilitan a las necesarias.
Yo defendería la ley, aunque no fuera más que para protegerme de mi mismo.
¡Oh legislador! No me des leyes para los pueblos, sino pueblos para las leyes.
El legislador no debe proponerse la felicidad de cierto orden de cuidadanos con exclusión de los demás, sino la felicidad de todos.
Allá van leyes do quieren reyes.