Una vez al año es lícito hacer locuras.
Todos nacemos locos. Algunos continúan así siempre.
Todos son locos, pero el que analiza su locura, es llamado filósofo.
La locura es un cierto placer que sólo el loco conoce.
El de la locura y el de la cordura son dos países limítrofes, de fronteras tan imperceptibles, que nunca puedes saber con seguridad si te encuentras en el territorio de la una o en el territorio de la otra.