Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles.
Cuando la lucha de un hombre comienza dentro de sí, ese hombre vale algo.
El que lucha contra nosotros nos refuerza los nervios y perfecciona nuestra habilidad.
El verdadero combate empieza cuando uno debe luchar contra una parte de sí mismo. Pero uno sólo se convierte en un hombre cuando supera estos combates.
El motor de la historia es la lucha de clases.