Al hombre perverso se le conoce en un sólo día; para conocer al hombre justo hace falta más tiempo.
Ningún hombre conoce lo malo que es hasta que no ha tratado de esforzarse por ser bueno. Sólo podrás conocer la fuerza de un viento
tratando de caminar contra él, no dejándote llevar.
Cuando se puede evitar un mal es necedad aceptarlo.
No hagáis el mal y no existirá.
Cuando tengo que elegir entre dos males, siempre prefiero aquel que no he probado.