Indudablemente la época más feliz del matrimonio es la luna de miel; lo malo es que para repetirla, han de suceder cosas muy desagradables.
Todas las mujeres deberían casarse; los hombres, no.
El matrimonio es una cadena tan pesada que para llevarla hace falta ser dos y, a menudo, tres.
El amor es física. El matrimonio, química.
El matrimonio debe ser una relación ya de simpatía o ya de conquista.