Cuando una medicina no hace daño deberíamos alegrarnos y no exigir además que sirva para algo.
Los médicos trabajan para conservarnos la salud, y los cocineros para destruirla, pero estos últimos están más seguros de lograr su intento.
Casi todos los médicos tienen sus enfermedades favoritas.
El mejor médico es el que conoce la inutilidad de la mayor parte de las medicinas.
Los médicos como la cerveza, mejor cuanto mas viejos.