Nada hay en la mente que no haya estado antes en los sentidos.
La mente siempre tiene razón, mientras que el apetito y la imaginación pueden equivocarse.
El fin de tener una mente abierta, como el de una boca abierta, es llenarla con algo valioso.
El cerebro no es un vaso por llenar, sino una lámpara por encender.
Ocurre con la gente de mente pequeña lo mismo que con las botellas de cuello estrecho. Cuanto menos contiene, más ruido hacen al vaciarlas.