Creo que sí mirásemos siempre al cielo acabaríamos por tener alas.
Llamamos peligrosos a los que poseen un espíritu contrario al nuestro, e inmorales a los que no profesan nuestra moral.
La nada es un infinito que nos envuelve: venimos de allá y allá nos volveremos. La nada es un absurdo y una certeza; no se puede concebir, y, sin embargo, es.
Existe en todos nosotros un fondo de humanidad mucho menos variable de lo que se cree.
Afortunadamente, no tenemos por qué parecernos a nuestros retratos.