Las tres cosas más difíciles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y corrompido, escribe cosas dignas de leerse, o haz cosas dignas de escribirse.
Siempre tendremos razones para estar enfadados, pero esas razones, rara vez serán buenas.
Sólo el hombre íntegro es capaz de confesar sus faltas y de reconocer sus errores.
Si quieres conocerte, observa la conducta de los demás. Si quieres comprender a los demás, mira en tu propio corazón.