Hay quién porque golpea la pared con un martillo se cree clavar clavos.
Nunca se desprende uno de lo que le pertenece, aunque lo tire o lo regale.
El espíritu humano avanza de continuo, pero siempre en espiral.
Si cada uno limpia su vereda, la calle estará limpia.
Lo que defiende a las mujeres es que piensan que todos los hombres son iguales, mientras que lo que pierde a los hombres es que piensan que todas las mujeres son diferentes.