Todo lo que endurece, desmoraliza.
Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo.
Quien discute sobre si se puede matar a la propia madre no merece argumentos sino azotes.
Mercaderes e industriales no deben ser admitidos a la ciudanía, porque su género de vida es abyecto y contrario a la virtud.
Todo acto forzoso se vuelve desagradable.