Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.
Cuando apuntas con el dedo, recuerda que tres dedos te señalan a ti.
Al comprar una casa, piensa en el vecino que adquirirás con ella.
Contra más grande la cabeza, más grande la jaqueca.
El caballo conoce por la brida al que lo guía.