Lo horrible de este mundo es que buscamos con el mismo ardor el hacernos felices y el impedir que los demás lo sean.
A los que corren en un laberinto, su misma velocidad los confunde.
Si has construido castillos en el aire, tu trabajo no se pierde; ahora coloca las bases debajo de ellos.
Deja de arañar la corteza; hay fruta madura en tu frente.
Hay que ser ligero como el ave, y no como la pluma.