Al hombre de cada siglo le salva un grupo de hombres que se oponen a sus gustos.
La respuesta a cualquiera que hable de "exceso de población" es preguntarle si él mismo es parte de ese exceso de población, o si no lo es, cómo sabe que no lo es.
Una de las grandes desventajas de la prisa es que lleva demasiado tiempo.
Los ángeles pueden volar porque se toman a sí mismos a la ligera.
La edad de oro retorna a los hombres cuando, aunque sólo sea momentáneamente, se olvidan del oro.