La evidencia es la más decisiva demostración.
Es bueno acostumbrarse a la fatiga y a la carrera, pero no hay que forzar la marcha.
Nada resulta más atractivo en un hombre que su cortesía, su paciencia y su tolerancia.
Cuanto más altos estamos, más debemos bajarnos hacia nuestros inferiores.
La claridad es el barniz de los maestros.