Mientras pensaba que estaba aprendiendo a vivir, he aprendido cómo morir.
El hombre nace sin dientes, sin cabello y sin ilusiones. Y muere lo mismo: sin dientes, sin cabellos y sin ilusiones.
Como no me he preocupado de nacer, no me preocupo de morir.
El que muriera no prueba que hubiese vivido.
Nadie más muere que el olvidado.