La fuente de todas las miserias para el hombre no es la muerte, sino el miedo a la muerte.
La muerte es una quimera: porque mientras yo existo, no existe la muerte; y cuando existe la muerte, ya no existo yo.
La muerte sólo será triste para los que no han pensado en ella.
Es muy dulce ver llegar la muerte mecido por las plegarias de un hijo.
La muerte puede consistir en ir perdiendo la costumbre de vivir.