Diferentes en la vida, los hombres son semejantes en la muerte.
Ni el sol, ni la muerte pueden mirarse fijamente.
La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos.
En caso de vida o muerte se debe estar con el más prójimo.
La muerte sólo tiene importancia en la medida en que nos hace reflexionar sobre el valor de la vida.