La multitud obedece más a la necesidad que a la razón, y a los castigos más que al honor.
La tiranía de una multitud es una tiranía multiplicada.
Una multitud es como un vasto desierto de hombres.
La multitud no envejece ni adquiere sabiduría: siempre permanece en la infancia.
Nadie es dueño de la multitud aunque crea tenerla dominada.