Evitemos suplantar con nuestro mundo el de los demás.
El mundo es de quien nace para conquistarlo y no de quien sueña que puede conquistarlo.
La historia del mundo es la suma de aquello que hubiera sido evitable.
Cuando se tienen veinte años, uno cree haber resuelto el enigma del mundo; a los treinta reflexiona sobre él, y a los cuarenta descubre que es insoluble.
Llevo en mi mundo que florece todos los mundos que han fracasado.