Y es que la naturaleza no hace nada en vano, y entre los animales, el hombre es el único que posee la palabra.
La naturaleza no hace nada en vano.
En la naturaleza nada hay superfluo.
En lo que acción se refiere, el hombre no puede hacer otra cosa que aproximar o separar los cuerpos naturales; lo demás lo realiza la naturaleza.
Sólo obedeciéndola se doblega a la naturaleza.