El valor nunca es mayor que cuando nace de la última necesidad.
¿Quién capitulará más pronto: el que necesita las cosas difíciles o quien se sirve de lo que buenamente pueda hallar?
Antes de dar al pueblo sacerdotes, soldados y maestros, sería oportuno saber si no se está muriendo de hambre.
Cuando la necesidad nos arranca palabras sinceras, cae la máscara y aparece el hombre.
Ningún hombre necesita poco.