Protegedme de la sabiduría que no llora, de la filosofía que no ríe y de la grandeza que no se inclina ante los niños.
El mejor olor, el del pan; el mejor sabor, el de la sal; el mejor amor, el de los niños.
Quienes comparten nuestra niñez, nunca parecen crecer.
Siempre hay un momento en la infancia en el que se abre una puerta y deja entrar al futuro.
He llegado por fin a lo que quería ser de mayor: un niño.