Lo que inquieta al hombre no son las cosas, sino las opiniones acerca de las cosas.
El uso de las facultades que me concedió la naturaleza es el único placer que no depende de la ayuda de la opinión ajena.
Los que aprueban una opinión, la llaman opinión; pero los que la desaprueban la llaman herejía.
No solemos considerar como personas de buen sentido sino a los que participan de nuestras opiniones.
La mayor parte de nuestras opiniones son creadas por las palabras y las formulas, mucho más que por la razón.