Prudente padre es el que conoce a su hijo.
Los padres deberían darse cuenta de cuanto aburren a sus hijos.
Cuando yo tenía catorce años, mi padre era tan ignorante que no podía soportarle. Pero cuando cumplí los veintiuno, me parecía increíble lo mucho que mi padre había aprendido en siete años.
¡Cuán grande riqueza es, aun entre los pobres, el ser hijo de buen padre!
Es hermoso que los padres lleguen a ser amigos de sus hijos, desvaneciéndoles todo temor, pero inspirándoles un gran respeto.