La palabra es libre; la acción muda; la obediencia ciega.
Muchas veces las palabras que tendríamos que haber dicho no se presentan ante nuestro espíritu hasta que ya es demasiado tarde.
Las palabras de aliento después de la censura son como el sol tras el aguacero.
Se tiende a poner palabras allí donde faltan las ideas.
Toda palabra dicha despierta una idea contraria.