La paz obtenida en la punta de la espada, no es más que una tregua.
No basta con hablar de paz. Uno debe creer en ella y trabajar para conseguirla.
La paz comienza con una sonrisa.
La primera condición para la paz es la voluntad de lograrla.
Si quieres la paz, no hablas con tus amigos. Hablas con tus enemigos.