Cuando el peligro parece ligero, deja de ser ligero.
El que se ve en una situación peligrosa piensa con las piernas.
El retirarse no es huir, ni el esperar es cordura cuando el peligro sobrepuja a la esperanza.
El peligro es el gran remedio para el aburrimiento.
Retroceder ante el peligro da por resultado cierto aumentarlo.