Pensar es el trabajo más difícil que existe. Quizá esa sea la razón por la que haya tan pocas personas que lo practiquen.
Lo peor que puede pasarle aun hombre es llegar a pensar mal de sí mismo.
Pensar es más interesante que saber, pero menos interesante que mirar.
El no y el sí son breves de decir pero piden pensar mucho.
Ciertos pensamientos son plegarias. Hay momentos en que, sea cual fuere la actividad del cuerpo, el alma está de rodillas.