Para quienes ambicionan el poder, no existe una vía media entre la cumbre y el precipicio.
Agradezco no ser una de las ruedas del poder, sino una de las criaturas que son aplastadas por ellas.
El poder es como un explosivo: o se maneja con cuidado, o estalla.
Con el poder mantenemos una relación ambigua: sabemos que si no existiera autoridad nos comeríamos unos a otros, pero nos gusta pensar que, si no existieran los gobiernos, los hombres se abrazarían.
¿Queréis conocer a un hombre? Investidle de un gran poder.