Cuando se tiene cierta moral de combate, de poder, hace falta muy poco para dejarse llevar, para pasar a la embriaguez, al exceso.
Todo poder humano se forma de paciencia y de tiempo.
Los hombres, tal como son, se inclinan por naturaleza a ir en pos del dinero o del poder, y del poder porque vale tanto como el dinero.
El poder sin límites, es un frenesí que arruina su propia autoridad.
Cualquier poder, si no se basa en la unión, es débil.