La política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve a ellos.
El mundo no ha cambiado por la política sino por la técnica.
La política depende de los políticos como el tiempo depende de los astrónomos.
La política está en el aire mismo que respiramos, igual que la presencia o ausencia de Dios.
Cuanto más siniestros son los deseos de un político, más pomposa, en general, se vuelve la nobleza de su lenguaje.