La política no es ninguna ciencia, sino un arte.
La política no es una ciencia exacta.
La política es el departamento "Espectáculos" de la industria.
Primera muestra de una auténtica vocación política lo es, en todo tiempo, que un hombre renuncie desde el principio a exigir aquello que es inalcanzable para él.
Cuando la política promete ser redención, promete demasiado. Cuando pretende hacer la obra de Dios, pasa a ser, no divina, sino demoníaca.