El verdadero problema del mundo es cómo impedir que salte por los aires.
Plantearse los menos problemas posibles es la única manera de resolverlos.
Enfrentarse, siempre enfrentarse, es el modo de resolver el problema. ¡Enfrentarse a él!.
Si al franquear una montaña en la dirección de una estrella, el viajero se deja absorber demasiado por los problemas de la escalada, se arriesga a olvidar cual es la estrella que lo guía.
La formulación de un problema, es más importante que su solución.