Se puede aplastar una nación religiosa, pero no dividirla.
Lo mismo que un árbol tiene una sola raíz y múltiples ramas y hojas, también hay una sola religión verdadera y perfecta, pero diversificada en numerosas ramas, por intervención de los hombres.
Entiendo por religión, no ya un conjunto de ritos y costumbres, sino lo que está en el origen de todas las religiones, poniéndonos cara a cara con el Creador.
El conocimiento profundo de las religiones permite derribar las barreras que las separan.
Donde acaba la biología comienza la religión.