Algo habrá de malo en la riqueza cuando a todo el mundo le da vergüenza confesar que la tiene.
Lo mejor que podemos hacer por otro no es sólo compartir con él nuestras riquezas, sino mostrarle las suyas.
Estoy absolutamente convencido que ninguna riqueza del mundo puede ayudar a que progrese la humanidad. El mundo necesita paz permanente y buena voluntad perdurable.
El que no considera lo que tiene como la riqueza más grande, es desdichado, aunque sea dueño del mundo.
¿Quieres ser rico? Pues no te afanes es aumentar tus bienes, sino en disminuir tu codicia.