Al poseedor de las riquezas no le hace dichoso el tenerlas, sino el gastarlas, y no el gastarlas como quiera, sino el saberlas gastar.
Dos linajes solos hay en el mundo, como decía una agüela mía, que son el tener y el no tener.
Siempre los ricos que dan en liberales hallan quien canonice sus desafueros y califique por buenos sus malos gustos.
El más rico de todos los hombres es el ahorrativo; el más pobre, el avaro.
No es verdad que se haya hecho fortuna cuando no se sabe disfrutar de ella.