En primer lugar acabemos con Sócrates, porque ya estoy harto de este invento de que no saber nada es un signo de sabiduría.
Los cocodrilos vierten lágrimas cuando devoran a sus víctimas. He ahí su sabiduría.
Un hombre no es más que lo que sabe.
Los sabios son los que buscan la sabiduría; los necios piensan ya haberla encontrado.
Quien daña el saber, homicida es de sí mismo.