El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona.
Los sabios tienen las mismas ventajas sobre los ignorantes que los vivos sobre los muertos.
El sabio sabe que ignora.
Toda la tierra está al alcance del sabio, ya que la patria de un alma elevada es el universo.
El hombre sabio no debe abstenerse de participar en el gobierno del Estado, pues es un delito renunciar a ser útil a los necesitados y un cobardía ceder el paso a los indignos.