La salud es un estado transitorio entre dos épocas de enfermedad y que, además, no presagia nada bueno.
El sol, el agua y el ejercicio conservan perfectamente la salud a las personas que gozan de una salud perfecta.
La salud es la unidad que da valor a todos los ceros de la vida.
Una salud demasiado espléndida es inquietante, pues su vecina, la enfermedad, está presta siempre a abatirla.
La posesión de la salud es como la de la hacienda, que se goza gastándola, y si no se gasta, no se goza.