La satisfacción es la única señal de la sinceridad del placer.
Es mejor ser un ser humano insatisfecho que un cerdo satisfecho.
Por muchas riquezas que el hombre posea y por grandes que sean la salud y las comodidades que disfrute, no se siente satisfecho si no cuenta con la estimación de los demás.
No hay ninguna satisfación en ahorcar a un hombre que no se oponga a ello.
Cuando el diablo está satisfecho, es una buena persona.