Me convencí de que dudar de todo es carecer de lo más preciso de la razón humana, que es el sentido común.
Es más fácil ser genial que tener sentido común.
Para triunfar es necesario, más que nada, tener sentido común.
El buen sentido es el que mejor está repartido entre todo el mundo.
La inteligencia y el sentido común se abren paso con pocos artificios.