Llamamos sentimentalismo a los sentimientos que no compartimos.
Sentir y pensar, considerándolo bien, son como el ciego que guía al cojo.
No digas de ningún sentimiento que es pequeño o indigno. No vivimos de otra cosa que de nuestros pobres, hermosos y magníficos sentimientos, y cada uno de ellos contra el que cometemos una injusticia es una estrella que apagamos.
El sentimiento es un flor delicada, manosearla es marchitarla.
Cuando se exagera un sentimiento, desaparece la capacidad de razonar.