El silencio es el partido más seguro para el que desconfía de sí mismo.
Nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos, como del estremecedor silencio de los bondadosos.
Cuesta más responder con gracia y mansedumbre, que callar con desprecio. El silencio es a veces una mala respuesta, una respuesta amarguísima.
Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.