No ensucies la fuente donde has apagado tu sed.
Anunciad con cien lenguas el mensaje agradable; pero dejad que las malas noticias se revelen por sí solas.
En nuestros locos intentos, renunciamos a lo que somos por lo que esperamos ser.
Hasta en la muerte de un pajarillo interviene una providencia irresistible.
Las palabras están llenas de falsedad o de arte; la mirada es el lenguaje del corazón.