El desengaño camina sonriendo detrás del entusiasmo.
Aspirar es privilegio de mujer.
Al inteligente se le puede convencer; al tonto, persuadir.
Me alegro de no haber sido hombre, porque entonces hubiera tenido que casarme con una mujer.
El hombre poco claro no puede hacerse ilusiones: o se engaña a sí mismo, o trata de engañar a otros.