Al que juró hasta que ya nadie confió en él; mintió tanto que ya nadie le cree; y pide prestado sin que nadie le dé; le conviene irse a donde nadie lo conozca.
Los zorros usan muchos trucos. Los erizos, sólo uno.
Pero es el mejor de todos.
Lo que se considera ceguera del destino es en realidad miopía propia.
La franqueza en las mujeres, es casi siempre una inconsecuencia.
La altivez es útil, todo hombre debe ser altivo.