Sólo el infortunio puede convertir un corazón de roca en un corazón humano.
Los más insolentes en la prosperidad son en la adversidad los más débiles y cobardes; doblan la cerviz en faltándoles la autoridad, y se les ve tan abatidos como se les conoció soberbios; en un momento pasan de un extremo a otro.
Así como la demasiada autoridad corrompe a los reyes, así el lujo emponzoña toda una nación.
Yo no bebo agua, los peces fornican en ella.
Cada cual tiene la edad de sus emociones.