Fuera de la sociedad, el hombre es una bestia o un dios.
A una colectividad se le engaña siempre mejor que a un hombre.
En la sociedad, el hombre sensato es el primero que cede siempre. Por eso, los más sabios son dirigidos por los más necios y extravagantes.
La sociedad sería una cosa hermosa si se interesaran los unos por los otros.
La sociedad está dividida en dos grandes clases: la de los que tienen más comida que apetito y la de los que tienen más apetito que comida.